25 mar. 2008

OTRA VEZ MATT...

¡Qué sorpresa encontrar denuevo a mi amigo Matt! Lo bueno es que esta vez su parada era en Madrid y no me pude aguantar a mañana, para que lo vierais. Es muy gracioso, aquí os dejo con el marchoso de mi ya amigo. Besos

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ZANAHORIAS, HUEVOS Y CAFÉ

El oro para ser purificado debe pasar por el fuego, así como el ser humano necesita pruebas para pulir su carácter. Pero lo más importante es: ¿Cómo reaccionamos frente a las pruebas?.
Yo me quejaba a mi madre acerca de mi vida y cómo las cosas me resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que me daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.
Mi madre, una chef de cocina, me llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo.
En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.
Esperé impaciente, preguntándome qué estaría haciendo mi madre. A los veinte minutos mi madre apagó el fuego.
Sacó las zanahorias y las colocó en un recipiente. Sacó los huevos y los colocó en otro. Coló el café y lo puso en un tercer recipiente.
Y mirandome dijo: "Querida, ¿qué ves?".
"Zanahorias, huevos y café", fue mi respuesta. Me hizo acercarme y me pidió que tocara las zanahorias. Lo hice y noté que estaban blandas.
Luego me pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observé el huevo duro.
Luego me pidió que probara el café. Sonreí mientras disfrutaba de su rico aroma.
Humildemente la pregunté: "¿Qué significa esto, mamá?".
Ella me explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: ¡agua hirviendo!, pero habían reaccionado en forma diferente.
La zanahoria llegó al agua siendo fuerte y dura. Pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer.
El huevo había llegado al agua siendo frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido.
Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.
"¿Cual eres tú?", me preguntó mi madre.
"Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?. ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?.

"Y hoy te lo pregunto yo a ti... ¿Cómo eres tú, mi querido amigo o amiga?.¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?.¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable. Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, un divorcio o un despido te has vuelto duro y rígido?. Por fuera te ves igual, pero... ¿eres amargado(a) y áspero(a), con un espíritu y un corazón endurecido?.¿O eres como un grano de café?. El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. ¡Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor!. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor... ¡tú reaccionas mejor! y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.¿Cómo manejas la adversidad?. ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?. Piénsalo..."

***Espero que os haya gustado, es una de esas historias que siempre guardo. La he modificado un poquito.
¡Ah...! Yo soy un huevo, muy blanda por dentro pero ante la adversidad me vuelvo dura como una roca, volviendo de nuevo a mi estado normal una vez ha pasado el oleaje...Besitos...