2 jun. 2008

DOS HOMBRES

Desde el correo electrónico, mi amiga Lupe, me manda esta bonita historia a modo de presentación:


"Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno de ellos, se le permitía sentarse cada tarde en su cama, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenía que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos charlaban durante horas. Hablaban de sus mujeres, y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar,...Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana. El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades, colores del mundo exterior. La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano entre flores, en todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.
El hombre de la ventana describía todo con un detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena.
Pasaron días y semanas y una mañana, la enfermera de día entró en la habitación encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía.
Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana. Lentamente y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para lanzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo el mismo. Pero con asombro encontró una pared blanca, por lo que el hombre preguntó a la enfermera que podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana. La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indico:

"Quizás sólo quería animarle a usted".

EPILOGO: "Es una tremenda felicidad el hacer feliz a los demás, sea cual sea la propia situación".

BRUCE SPRINGSTEEN: STREETS OF PHILADELPHIA


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Bruce en 1994, obtuvo un Oscar en Hollywood por esta magnífica canción incluida en la banda sonora de una película que marcó a la sociedad; "Philadelphia" (1.993). Un film que aborda el tema del sida y de la discriminación de la homosexualidad, dirigido por Jonathan Demme e interpretado entre otros por unos magníficos Tom Hanks y Denzel Washington.