25 nov. 2008

LA LLAVE DE LA FELICIDAD

Aspiramos todos al bienestar pero ponemos los medios para no sentirnos mejor, sino peor. Queremos libertad y cada día nos vamos encadenando más con bobos e incluso mezquinos apegos. Ponemos la felicidad allí donde no podemos hallarla y no nos orientamos con lucidez hacia donde deberíamos ir a buscarla.
Yo personalmente, ni creo ni dejo de creer en ningún Dios, soy un poquitin escéptica en éste tema. Y hago referencia a esto último, por la historia que leí y podréis leer vosotros a continuación, me parece una historia llena de grandes y útiles valores y la cual deseo compartir con vosotros, respetando de cualquier modo, vuestras creencias religiosas:

"He aquí que Dios se sentía solo y decidió crear a los hombres, pero sabía que si encontraban la llave de la felicidad se fundirían con él y volvería a quedarse solo. Reflexionó largamente a propósito de dónde ocultar la llave de la felicidad. Primero pensó en esconderla en el fondo de los océanos, pero luego se dijo que allí no estaría segura, pues algún día terminaría el hombre por alcanzar esos abismos. Entonces pensó en colocarla en una gruta en los Himalayas, pero se percató de que llegaría el día en el que el hombre escalaría las montañas más altas del planeta. Pensó en ponerla en otra galaxia, pero sabía que algún día hallaría los agujeros negros y pasaría a otras galaxias. Siguió reflexionando y, al final, ¡eureka!, a Dios se le ocurrió el lugar en el que el hombre no buscaría la llave de la felicidad. La cogió y la colocó dentro del hombre mismo".